Uno de cada siete accidentes laborales ocurre fuera del trabajo
En 2024 se registraron en España 90.815 accidentes laborales con baja in itinere, es decir, ocurridos en el trayecto entre el domicilio y el centro de trabajo. Esto representa el 14 % del total de accidentes con baja, según datos del Instituto Nacional de Seguridad y Salud en el Trabajo (INSST).
Más del 60 % de estos accidentes fueron de tráfico, lo que refuerza la necesidad de integrar la seguridad vial laboral dentro de las políticas de prevención. A pesar de su peso estadístico, los accidentes in itinere siguen estando en un segundo plano dentro de la estrategia preventiva de muchas organizaciones.
¿Qué es un accidente in itinere?
Según la legislación laboral española, un accidente in itinere es el que sufre el trabajador al ir o al volver del lugar de trabajo, siempre que:
- Se produzca en un trayecto habitual y directo.
- No haya interrupciones por motivos personales ajenos al trabajo.
- Se utilicen medios de transporte adecuados (propios o públicos).
Esta definición, reconocida por la jurisprudencia y la normativa de la Seguridad Social, ha generado también controversia en algunos casos complejos. Por ejemplo, sentencias como la que reconoce el accidente de una trabajadora que se desplazaba desde su centro de trabajo a una cita médica relacionada con su salud —y no al domicilio— han ampliado el marco interpretativo. Estos casos ponen de relieve la importancia de analizar el contexto real de cada trayecto y no aplicar criterios automáticos.
Radiografía de un riesgo creciente
En 2024, la incidencia de accidentes in itinere fue de 445,9 casos por cada 100.000 trabajadores afiliados. La tasa fue mayor en mujeres (510,7) que en hombres (389,1).
Esto puede deberse a distintos factores: diferencias en los sectores y puestos de trabajo, una mayor presencia de mujeres en empleos con horarios partidos o peor conectados por transporte público, o incluso una carga de responsabilidades adicionales (familiares, domésticas) que condiciona los desplazamientos y su organización.
También es relevante la diferencia por edad: los trabajadores más jóvenes presentan mayores índices de siniestralidad, especialmente en desplazamientos.
La menor experiencia al volante, una mayor propensión a asumir riesgos y condiciones laborales más exigentes o inestables (turnos rotativos, empleos temporales, reparto, prácticas) pueden estar detrás de esta mayor exposición. Este perfil requiere atención específica en la planificación de la movilidad, la formación en conducción segura y el diseño de jornadas laborales que no amplifiquen el riesgo.
Además, la mayor parte de estos accidentes fueron de tráfico, lo que subraya su conexión directa con la seguridad vial.
Un riesgo fuera del centro de trabajo, pero dentro de la jornada
Los accidentes in itinere no tienen su origen en la actividad productiva directa, pero pueden estar condicionados por ella: turnos largos, jornadas partidas, llamadas fuera de horario, uso del móvil, estrés, fatiga acumulada o urgencia por llegar son elementos habituales que influyen en la siniestralidad.
Esto obliga a repensar el enfoque preventivo. No basta con asegurar el entorno físico del centro de trabajo; la jornada empieza cuando el trabajador sale de casa.
¿Qué pueden hacer las empresas? Movilidad y organización del trabajo
Un plan de prevención de riesgos laborales eficaz no puede ignorar la movilidad. Las decisiones organizativas tienen un impacto directo en la seguridad vial laboral. Algunas medidas clave:
- Planificación de turnos y horarios para evitar desplazamientos en momentos de fatiga o tráfico denso.
- Espaciar reuniones para reducir traslados ajustados en tiempo.
- Prohibición interna de llamadas o mensajes durante la conducción
- Flexibilidad horaria en condiciones meteorológicas adversas.
- Alternativas seguras para quienes trabajan en jornadas extendidas o cambian frecuentemente de centro.
Estas medidas requieren, sobre todo, una cultura preventiva que no se quede dentro de la oficina.
Formación en seguridad vial: una asignatura pendiente
Si aceptamos que el trayecto es parte del riesgo laboral, la formación en PRL debe incluir la movilidad como un contenido estructural, no puntual. En la práctica, esto todavía no ocurre en muchas organizaciones.
Una formación eficaz en seguridad vial laboral debe incluir:
- Planificación segura del desplazamiento.
- Gestión de la fatiga y del descanso.
- Conducción defensiva y gestión de distracciones.
- Uso seguro de moto, bici u otros medios personales.
- Riesgos específicos por turnicidad, climatología y uso de sustancias (medicamentos, alcohol, etc.).
Esto es especialmente relevante para trabajadores que pasan buena parte de su jornada en desplazamientos, realizan trayectos largos o en horarios irregulares, o utilizan su vehículo como herramienta de trabajo. Pero no debe limitarse a ellos. Cualquier persona que tenga que desplazarse para acudir a su puesto entra en el ámbito del riesgo in itinere.
¿Cómo puede una empresa mejorar su prevención en movilidad?
Con formación que tenga sentido para sus trabajadores. Con contenidos adaptados a sus horarios, turnos, medios de transporte y nivel de exposición al riesgo.
En Digital Preventor diseñamos contenidos de prevención y bienestar laboral totalmente personalizados: 100 % online y accesibles desde cualquier dispositivo; adaptados a la realidad de cada organización y tipo de trabajador, conectados con la práctica diaria, no con la teoría abstracta.
¿Quieres abordar la movilidad laboral desde un enfoque realista, útil y adaptado?
Contáctanos. Podemos ayudarte a reducir riesgos, mejorar el bienestar y reforzar tu cultura preventiva.




