El radón es un gas radiactivo de origen natural. No tiene color, olor ni sabor y puede encontrarse en el aire de los edificios.
Todos los edificios contienen radón, aunque habitualmente en concentraciones bajas. En determinadas zonas y en algunas viviendas pueden encontrarse concentraciones más elevadas. La cantidad de radón puede variar considerablemente de una vivienda a otra, incluso dentro de una misma zona.
¿Por qué puede ser perjudicial para la salud?
El radón es radiactivo y, al desintegrarse, produce partículas radiactivas que pueden inhalarse. Estas partículas pueden depositarse en las vías respiratorias y dañar las células del pulmón.
Una exposición prolongada al radón puede aumentar el riesgo de desarrollar cáncer de pulmón. El riesgo depende de la concentración y del tiempo de exposición y es especialmente importante en las personas fumadoras, ya que el tabaco y el radón tienen un efecto conjunto sobre este riesgo.
Por este motivo, conocer la concentración de radón en los espacios interiores permite identificar cuándo puede ser necesario reducir la exposición.
¿De dónde procede el radón?
El radón procede principalmente del terreno. Puede entrar en los edificios a través de grietas, juntas, pasos de instalaciones y otros puntos de contacto con el suelo.
Las características del terreno y del edificio influyen en la concentración que puede alcanzarse en el interior. Por este motivo, las plantas inferiores y los espacios en contacto con el terreno pueden ser más relevantes a la hora de valorar la presencia de radón.
Aun así, la ubicación de una vivienda o sus características no permiten conocer por sí solas su concentración. Para ello es necesario realizar una medición.
¿Qué nos dice el mapa de radón?
El Consejo de Seguridad Nuclear (CSN) dispone de un mapa del potencial de radón de España. Esta cartografía identifica las zonas en las que existe una mayor probabilidad de encontrar concentraciones elevadas.
El mapa ofrece información sobre el territorio, pero no permite saber cuánto radón hay en una vivienda concreta. Su resolución no permite hacer predicciones fiables a nivel de edificio o de calle. Por eso, la información del mapa es orientativa y no sustituye a las mediciones directas.
Por ejemplo, cuando una zona aparece con un potencial de 300 Bq/m³, ese valor corresponde al percentil 90 de las concentraciones de los edificios de esa zona: el 90 % presenta valores inferiores y el 10 % los supera. No significa que todas las viviendas de esa zona tengan 300 Bq/m³ o más.
¿Cómo se sabe cuánto radón hay en una vivienda?
La única forma de conocer la concentración de radón en una vivienda es medirla mediante detectores específicos.
El CSN recomienda recurrir a un laboratorio acreditado. Lo habitual es que el propio laboratorio envíe los detectores, junto con las instrucciones para colocarlos, y que después los analice una vez finalizado el periodo de exposición.
¿Cómo colocar los detectores de radón?
Los detectores suelen suministrarse en lotes de dos. Si la vivienda tiene una sola planta, se recomienda colocar uno en el salón y otro en un dormitorio. Si dispone de un sótano que se utiliza habitualmente, puede colocarse uno en el sótano y otro en la planta baja.
Para obtener un resultado representativo, el CSN recomienda una medición de al menos tres meses evitando la época estival, porque en verano las concentraciones interiores suelen ser más bajas y el resultado puede infravalorar la exposición habitual. Eso para viviendas. En determinados lugares de trabajo, la normativa concreta este periodo entre el 1 de octubre y el 31 de mayo.
También importa dónde se coloca cada detector:
- Debe estar en una zona representativa de la estancia y, como referencia, al menos a 50 cm del suelo.
- No debe situarse junto a ventanas, ventiladores o corrientes de aire, ni cerca de radiadores u otras fuentes de calor.
- Tampoco debe colocarse dentro de armarios, expuesto directamente al sol o en espacios con mucha humedad, como baños, cocinas o lavaderos.
Durante esos meses, la vivienda debe utilizarse con normalidad para conocer cuál es la concentración de radón en las condiciones habituales de uso de la casa.
Una vez finalizada la medición, los detectores se devuelven al laboratorio para su análisis.
¿Cómo interpretar el resultado?
Cuando recibas el resultado, toma como referencia los 300 Bq/m³, que es el nivel establecido en España para el promedio anual de concentración de radón en las viviendas.
Es una referencia, no significa que justo por debajo de esa cifra no exista riesgo ni que, al superarla, el radón se vuelva peligroso de repente. El riesgo aumenta progresivamente con la concentración y el tiempo de exposición, pero superar ese nivel indica que es necesario tomar medidas para reducirla.
En los lugares de trabajo, la normativa obliga a la empresa a actuar si se supera ese nivel.
¿Qué ocurre si se detecta una concentración elevada?
Si la medición muestra una concentración elevada, hay distintas formas de reducirla. Para entenderlas fácilmente, podemos agruparlas en dos grandes estrategias: reducir el radón que ya ha entrado en la vivienda o evitar que llegue a entrar desde el terreno.
1. Reducir el radón que se acumula en el interior
La medida más sencilla es mejorar la ventilación. Cuando las concentraciones se sitúan en torno a unos pocos cientos de becquerelios por metro cúbico, el CSN señala que la ventilación natural puede resultar eficaz y recomienda, como orientación, ventilar por la mañana durante unos 15 minutos.
Si no es suficiente, puede recurrirse a sistemas de ventilación que renuevan el aire de forma controlada. El sistema debe ser adecuado a las características de la vivienda, especialmente cuando se recurre a ventilación mecánica.
También puede ser útil mejorar la ventilación de los espacios que están entre el terreno y las zonas habitables. Por ejemplo, si existe una cámara sanitaria, un sótano o un garaje, mejorar su ventilación puede ayudar a evacuar el radón antes de que llegue a las habitaciones en las que se pasa más tiempo.
2. Evitar que el radón entre desde el terreno
Otra opción es actuar sobre las vías de entrada. El radón puede penetrar a través de fisuras y grietas en suelos y muros, juntas o huecos alrededor de tuberías y otras instalaciones. Sellar correctamente estos puntos puede reducir su entrada.
Cuando el sellado no es suficiente, existen soluciones más específicas, como instalar una barrera frente al radón o un sistema de despresurización del terreno, que recoge los gases bajo la vivienda y los expulsa al exterior antes de que puedan entrar.
¿Cómo elegir la solución adecuada?
No todas estas soluciones son válidas para todas las casas. La elección depende de si existe sótano o cámara sanitaria, del tipo de suelo, del estado de los cerramientos y, de forma muy importante, del nivel de concentración medido.
El Código Técnico de la Edificación (CTE) y las Guías de Rehabilitación frente al radón utilizan los 600 Bq/m³ como referencia orientativa para elegir las medidas de protección más adecuadas, teniendo en cuenta también las características del edificio.
Cuando las concentraciones son elevadas, es recomendable contar con asesoramiento técnico para identificar por dónde entra el gas y elegir la medida adecuada. Después de aplicar las medidas, hay que realizar una nueva medición para comprobar que los niveles se han reducido por debajo de los 300 Bq/m³.
¿Y en los lugares de trabajo?
El radón también puede estar presente en los centros de trabajo y, en determinados casos, la normativa obliga a medirlo. El RD 1029/2022 incluye, entre otros, los lugares de trabajo subterráneos, determinados centros donde se utiliza agua de origen subterráneo y los situados en planta baja o bajo rasante en municipios de actuación prioritaria.
Si se supera el nivel de referencia que hemos visto anteriormente, la empresa debe actuar para reducir la concentración de radón o la exposición de las personas trabajadoras y, después, volver a medir para comprobar la eficacia de las medidas.
Las soluciones sobre el edificio pueden ser las mismas que hemos visto para una vivienda. Pero en el trabajo también puede actuarse sobre la exposición, por ejemplo, reduciendo el tiempo de permanencia o evitando que determinados puestos estén situados en las zonas con mayor concentración.
Además, recientemente se ha publicado el Protocolo de Vigilancia Sanitaria Específica de Personas Trabajadoras Expuestas a Radón, destinado a orientar la vigilancia de la salud en este ámbito.
Conocer la situación
El radón forma parte del entorno natural y su concentración en los edificios depende de diferentes factores.
En una vivienda concreta, la medición es la herramienta que permite conocer la situación real. Si los resultados indican que es necesario actuar, existen diferentes medidas para reducir la concentración.
Por eso, conocer el radón también significa saber cómo identificarlo, cómo medirlo y qué medidas pueden aplicarse cuando sea necesario.
Fuentes para ampliar información
Consejo de Seguridad Nuclear (CSN). Mapa del Potencial de Radón en España. Puedes consultarlo para conocer el potencial de radón de una zona y entender cómo interpretar este dato.
Consejo de Seguridad Nuclear (CSN). Preguntas frecuentes sobre el radón en viviendas. Puedes ampliar aquí la información sobre cómo medir el radón en una vivienda, el nivel de referencia de 300 Bq/m³ y las posibles medidas para reducir su concentración.
Ministerio de Sanidad. Plan Nacional contra el Radón. Puedes consultar aquí el marco nacional de actuación frente al radón y las medidas previstas en ámbitos como edificios, viviendas, lugares de trabajo, información y comunicación.
Real Decreto 1029/2022, de 20 de diciembre. Consulta especialmente el artículo 75, donde se establecen los lugares de trabajo en los que debe estimarse la concentración media anual de radón y las actuaciones previstas cuando se supera el nivel de referencia.
Organización Mundial de la Salud (OMS). El radón y sus efectos en la salud. Puedes ampliar aquí la información sobre los efectos de la exposición al radón, su relación con el cáncer de pulmón y el riesgo asociado a la combinación de radón y tabaco.
Ministerio de Sanidad. Protocolo de Vigilancia Sanitaria Específica de Personas Trabajadoras Expuestas a Radón, aprobado por la Comisión de Salud Pública del Consejo Interterritorial del Sistema Nacional de Salud el 12 de marzo de 2026 y publicado en agosto de 2026. Dirigido principalmente a orientar al personal sanitario responsable de su vigilancia de la salud.




