A una temperatura mínima de 60 °C con detergente. Este tratamiento elimina la mayoría de los microorganismos patógenos presentes en los tejidos. También es importante secarlos completamente antes de reutilizarlos, ya que la humedad favorece el crecimiento bacteriano.
El verdadero problema en PRL no siempre es técnico
Una de las paradojas más llamativas de la profesión del técnico de PRL es que su mayor desafío no suele ser la complejidad técnica del trabajo, sino las trabas y la...





