La deshidratación disminuye la presión arterial, genera fatiga y afecta negativamente la concentración, los reflejos y la coordinación. Todo esto incrementa la probabilidad de cometer errores que pueden causar accidentes laborales.
Hiperconectividad laboral: por qué se ha normalizado y cómo gestionarla desde la prevención de riesgos
La expansión de las tecnologías digitales y del trabajo híbrido ha traído ventajas innegables: mayor autonomía para decidir dónde y cuándo trabajar, más posibilidades...





