Establece instrucciones claras, reduce la improvisación, mejora la comunicación interna y refuerza las buenas prácticas. También evita sanciones, garantiza uniformidad en los procedimientos y minimiza el riesgo de contaminación o fallos sanitarios que afecten al cliente o al producto.
El ruido en el trabajo: la responsabilidad de la empresa y del técnico de prevención
En muchas empresas, la prevención frente al ruido todavía se resume en una caja de tapones, algunas orejeras y un cartel obligatorio de “uso de protección auditiva”....





