Un entorno cálido y húmedo acelera el deterioro de los alimentos, favorece la contaminación superficial, interfiere con el correcto almacenamiento y puede afectar la eficacia de sistemas de refrigeración, lo que representa un riesgo directo para la inocuidad del producto final.
¿Qué es un riesgo residual?
Es el nivel de riesgo que aún queda tras aplicar todas las medidas de prevención razonables. Debe ser gestionado y comunicado.



