Un entorno cálido y húmedo acelera el deterioro de los alimentos, favorece la contaminación superficial, interfiere con el correcto almacenamiento y puede afectar la eficacia de sistemas de refrigeración, lo que representa un riesgo directo para la inocuidad del producto final.
¿Pueden los trabajadores especialmente sensibles negarse a realizar tareas puntuales aunque estén adaptadas?
Si existe riesgo para su salud, tienen derecho a negarse y la empresa debe respetarlo, sin que esto suponga sanción ni perjuicio para el trabajador.



