Siempre descongela en el frigorífico, en microondas o en agua fría controlada. Nunca a temperatura ambiente. Esto evita que las bacterias se reactiven y se multipliquen, protegiendo la seguridad del consumidor.
¿Quién debe interpretar y concretar estas obligaciones ante la falta de detalle normativo?
Las autoridades nacionales y las propias empresas, aplicando de forma proactiva las directrices europeas y organismos especializados en SST.



