No. La jurisprudencia señala que el dolo no es necesario. La responsabilidad puede derivarse por culpa o negligencia, aunque no haya intención de dañar.
Hiperconectividad laboral: por qué se ha normalizado y cómo gestionarla desde la prevención de riesgos
La expansión de las tecnologías digitales y del trabajo híbrido ha traído ventajas innegables: mayor autonomía para decidir dónde y cuándo trabajar, más posibilidades...





