El calor obliga al cuerpo a gastar energía en regular su temperatura, lo que reduce la capacidad de concentración, provoca fatiga, somnolencia y reflejos más lentos. Estos efectos aumentan el riesgo de errores que pueden desencadenar accidentes, incluso sin que el trabajador lo perciba.
Aprende a gestionar el miedo para que juegue a tu favor
El miedo es una de las emociones más poderosas que experimentamos. Es un mecanismo de supervivencia que nos protege del peligro, pero también puede convertirse en un...





