El calor obliga al cuerpo a gastar energía en regular su temperatura, lo que reduce la capacidad de concentración, provoca fatiga, somnolencia y reflejos más lentos. Estos efectos aumentan el riesgo de errores que pueden desencadenar accidentes, incluso sin que el trabajador lo perciba.
Cómo gestionar la carga de trabajo en verano: mucho más que el exceso de tareas
El verano trae vacaciones y descanso, pero también puede implicar un aumento o acumulación de tareas, equipos al límite y condiciones ambientales más exigentes.Y...





