El calor obliga al cuerpo a gastar energía en regular su temperatura, lo que reduce la capacidad de concentración, provoca fatiga, somnolencia y reflejos más lentos. Estos efectos aumentan el riesgo de errores que pueden desencadenar accidentes, incluso sin que el trabajador lo perciba.
Cinco claves prácticas y sencillas para cuidar el bienestar térmico en tu entorno laboral
¿Te suena esa sensación de cruzar la puerta del trabajo y pasar, en un segundo, del infierno veraniego a un congelador? Mientras fuera rozamos los 35 °C, dentro muchas...





