Adaptar horarios evita la exposición al calor extremo en las horas más críticas. Esto reduce el riesgo de fatiga térmica, mejora el rendimiento y disminuye la probabilidad de accidentes. Trabajar en condiciones más frescas favorece la seguridad laboral.
¿Debe adaptarse la formación en prevención a la evolución de los riesgos?
Sí, la formación debe adaptarse a la evolución y aparición de nuevos riesgos, y repetirse periódicamente si es necesario, sin que su coste recaiga...



