Porque permite ofrecer platos más frescos, sabrosos y nutritivos, optimizar costes gracias a la alta disponibilidad de producto y reducir la huella ambiental al evitar transportes largos o cámaras de conservación artificial. Además, mejora la percepción del cliente hacia una cocina sostenible y comprometida con el entorno.
Cuando el «buen rollo» tapa los riesgos: Los peligros de una cultura «positiva» mal entendida
En los últimos años, muchas organizaciones han hecho un esfuerzo notable por construir entornos laborales positivos. Celebramos los cumpleaños, abrazamos las soft...





