Porque lo exige la normativa, lo piden los seguros de responsabilidad civil, y porque un error en un evento masivo puede arruinar la reputación del negocio. El certificado es una garantía de profesionalismo, conocimiento y prevención de riesgos en un entorno con alta exposición pública.
¿Quién debe interpretar y concretar estas obligaciones ante la falta de detalle normativo?
Las autoridades nacionales y las propias empresas, aplicando de forma proactiva las directrices europeas y organismos especializados en SST.



