Se deben evaluar riesgos biológicos (virus, bacterias, hongos), químicos (reactivos, disolventes), cancerígenos y mutágenos, así como riesgos ergonómicos, físicos y psicosociales, especialmente en turnos rotativos o nocturnos.
Hiperconectividad laboral: por qué se ha normalizado y cómo gestionarla desde la prevención de riesgos
La expansión de las tecnologías digitales y del trabajo híbrido ha traído ventajas innegables: mayor autonomía para decidir dónde y cuándo trabajar, más posibilidades...





