Papel de cocina desechable (especialmente tras manipular carne cruda), bayetas antibacterianas lavables que secan rápido, o toallas de microfibra si se higienizan tras cada uso. Estas alternativas reducen la carga microbiana y el riesgo de transmisión de patógenos.
¿Por qué no se debe confiar solo en el olor o el sabor para determinar si un alimento está en mal estado en cocina profesional?
Porque muchas bacterias y toxinas alimentarias, como Salmonella o Listeria, no alteran el olor, color ni sabor. En cocinas profesionales, el control...



