Sentencias como la del TSJ de Castilla-La Mancha (1964/2021) y TSJ de Galicia (1434/2020) han confirmado que la obligación de protección del empresario es incondicionada, incluso cuando el riesgo no esté específicamente regulado.
“No me asciendas si me vas a quemar”. Cuando motivar estresa: la trampa del desarrollo mal gestionado
"Formar, motivar y dar autonomía es también cuidar. Pero si no atiendo los riesgos que rodean esa libertad, puedo terminar dañando a quien quería potenciar". Este...





