La formación obligatoria de los trabajadores es toda aquella que la empresa debe garantizar porque así lo exigen las normas aplicables a su actividad, a sus puestos de trabajo o a su organización. No se limita solo a enseñar a realizar el trabajo, sino a asegurar que la persona trabajadora conoce los riesgos, derechos, deberes y protocolos necesarios para desempeñar su actividad de forma segura y conforme a la legislación.
Uno de los ejemplos más conocidos es la formación en prevención de riesgos laborales. Las empresas deben garantizar que cada trabajador recibe una formación adecuada y suficiente sobre los riesgos específicos de su puesto de trabajo, así como sobre las medidas de prevención necesarias para evitar accidentes o daños para la salud. Esta formación debe impartirse al inicio de la actividad y actualizarse cuando cambien las funciones, los equipos o las condiciones de trabajo.
Sin embargo, la formación obligatoria no se limita únicamente a la prevención de riesgos laborales. En los últimos años han surgido nuevas obligaciones formativas relacionadas con la igualdad, la no discriminación y la protección de derechos dentro de la empresa.
Por ejemplo, muchas organizaciones deben impartir formación relacionada con la igualdad entre mujeres y hombres y con la prevención del acoso sexual o por razón de sexo, especialmente cuando cuentan con planes de igualdad o protocolos específicos en esta materia.
También se han incorporado obligaciones formativas vinculadas a la igualdad de trato y a la no discriminación de las personas LGTBI en el entorno laboral. Estas formaciones buscan garantizar que toda la plantilla conozca los derechos relacionados con la diversidad, la inclusión y la prevención de situaciones de acoso o discriminación.
Además, dependiendo del sector o del convenio colectivo aplicable, pueden existir otras formaciones obligatorias específicas relacionadas con el tipo de actividad que realiza la empresa o con determinados puestos de trabajo.
En resumen, la formación obligatoria es el conjunto de acciones formativas que la empresa debe impartir porque una norma legal, un convenio colectivo o una obligación organizativa así lo exige. Su objetivo es garantizar que los trabajadores desempeñen su actividad con seguridad, respetando los derechos laborales y cumpliendo las obligaciones legales que afectan a la empresa.
La formación obligatoria en la empresa se fundamenta principalmente en normas como: Ley 31/1995 de Prevención de Riesgos Laborales (formación en PRL), Real Decreto 1026/2024 y normativa de igualdad y diversidad (formación en igualdad y LGTBI) pero en conjunto dependerá de factores como:
el sector de actividad
el tamaño de la empresa
los riesgos del puesto de trabajo
la normativa específica aplicable
los convenios colectivos
Por ello, cada empresa debe analizar qué obligaciones formativas le corresponden para garantizar el cumplimiento de la normativa y la correcta preparación de su plantilla.






