Las empresas deben adoptar un enfoque preventivo que incluya: diseño ético de los sistemas, supervisión humana, transparencia, evaluaciones de impacto, formación del personal y mecanismos para reclamar decisiones automatizadas injustas.
¿Quién debe interpretar y concretar estas obligaciones ante la falta de detalle normativo?
Las autoridades nacionales y las propias empresas, aplicando de forma proactiva las directrices europeas y organismos especializados en SST.



