Salmonella spp., Escherichia coli, Listeria monocytogenes, Staphylococcus aureus, Clostridium perfringens y Bacillus cereus son algunos ejemplos. Algunos de ellos generan toxinas termoestables que no se eliminan con la cocción ni se detectan por el olfato o el gusto.
Hiperconectividad laboral: por qué se ha normalizado y cómo gestionarla desde la prevención de riesgos
La expansión de las tecnologías digitales y del trabajo híbrido ha traído ventajas innegables: mayor autonomía para decidir dónde y cuándo trabajar, más posibilidades...





