Las legislaciones nacionales y europeas exigen que el agua utilizada en la industria alimentaria cumpla con criterios de potabilidad: sin bacterias patógenas, libre de contaminantes químicos y con características físicas (olor, turbidez, color) dentro de los límites permitidos. Su cumplimiento es obligatorio y sujeto a inspecciones sanitarias.
¿Qué papel juega la coordinación de actividades empresariales en este entorno?
Es esencial. El artículo 24 de la LPRL obliga al titular de la instalación a coordinar la prevención entre todas las empresas concurrentes,...



