Obliga, entre otras cosas, a que toda explotación subterránea tenga al menos dos salidas diferentes, sólidas, señalizadas y accesibles, y refuerza la necesidad de adoptar medidas de protección adaptadas a los riesgos específicos del entorno subterráneo.
El verdadero problema en PRL no siempre es técnico
Una de las paradojas más llamativas de la profesión del técnico de PRL es que su mayor desafío no suele ser la complejidad técnica del trabajo, sino las trabas y la...





