Limpieza exhaustiva con agua caliente y detergente en utensilios, superficies y manos. Si es posible, usar desinfectantes aptos para cocina. No se deben reutilizar paños, aceites ni utensilios sin haber sido limpiados correctamente. Esto previene la transferencia de alérgenos a otros alimentos.
El verdadero problema en PRL no siempre es técnico
Una de las paradojas más llamativas de la profesión del técnico de PRL es que su mayor desafío no suele ser la complejidad técnica del trabajo, sino las trabas y la...





