Los más frecuentes incluyen el uso de equipos de trabajo, exposición a vibraciones mecánicas, manipulación de cargas, riesgo de atrapamientos y cortes, así como exposición a agentes químicos y térmicos.
Hiperconectividad laboral: por qué se ha normalizado y cómo gestionarla desde la prevención de riesgos
La expansión de las tecnologías digitales y del trabajo híbrido ha traído ventajas innegables: mayor autonomía para decidir dónde y cuándo trabajar, más posibilidades...





