A conservar los alimentos a temperaturas seguras, a identificar cuándo un producto ya no es apto para el consumo, y a aplicar buenas prácticas en refrigeración, congelación, descongelación y recalentamiento para evitar la proliferación de bacterias peligrosas como Salmonella, Listeria o Clostridium.
El verdadero problema en PRL no siempre es técnico
Una de las paradojas más llamativas de la profesión del técnico de PRL es que su mayor desafío no suele ser la complejidad técnica del trabajo, sino las trabas y la...





