Errores como no controlar temperaturas, contaminación cruzada entre alimentos crudos y cocidos, mala gestión de alérgenos, uso inadecuado del refrigerador o manipulación incorrecta de sobras pueden poner en riesgo la salud de los comensales.
¿Debe adaptarse la formación en prevención a la evolución de los riesgos?
Sí, la formación debe adaptarse a la evolución y aparición de nuevos riesgos, y repetirse periódicamente si es necesario, sin que su coste recaiga...



