El Instituto Nacional de Seguridad y Salud en el Trabajo (INSST) publicó el informe “Análisis de causas de accidentes mortales en actividades prioritarias 2024”, en el que se analizan los accidentes mortales en sectores especialmente expuestos al riesgo: agricultura, construcción, industria metálica y transporte. ¿Por qué se publican estos datos con tanto retraso? Lo desconocemos, pero vamos a analizar las causas que, para tristeza de todos, apenas cambian con el paso del tiempo.
Las conclusiones de este informe son contundentes: la mayoría de los accidentes mortales no se producen por una única causa, sino por la combinación de varios fallos preventivos, organizativos y humanos. El documento también desmonta una idea aún demasiado extendida: pensar que los accidentes graves se deben únicamente a imprudencias individuales. La realidad es mucho más compleja. Detrás de la mayoría de los accidentes mortales aparecen fallos previos en la gestión preventiva, en la organización del trabajo o en la identificación de riesgos.
El informe identifica de manera reiterada:
- Formación inexistente o sin el contenido adecuado o suficiente.
- Desconocimiento de los riesgos reales del puesto
- Ausencia de instrucciones claras
- Personas trabajadoras que no comprenden adecuadamente las medidas preventivas
- Falta de materiales de prevención EPIs y otros equipos
- Falta de cultura preventiva
Esto resulta especialmente preocupante en actividades de alto riesgo como el manejo de maquinaria agrícola, los trabajos en altura en construcción, el uso de maquinaria industrial o las operaciones de transporte y carga. Cuando una persona trabajadora no entiende completamente el riesgo al que se enfrenta, las probabilidades de sufrir un accidente grave aumentan exponencialmente.
La falta de identificación de riesgos sigue siendo uno de los mayores problemas
Una de las causas más repetidas en todos los sectores analizados es la deficiente identificación y evaluación de riesgos antes de iniciar la actividad laboral.
En muchos accidentes investigados, las empresas no habían detectado correctamente situaciones peligrosas que posteriormente terminaron provocando la muerte del trabajador. Esto sucede tanto en pequeñas tareas rutinarias como en operaciones complejas.
En agricultura, por ejemplo, destacan los vuelcos de tractores y maquinaria agrícola sin medidas adecuadas de protección. En construcción, las caídas en altura continúan siendo una de las principales causas de muerte. En la industria, los atrapamientos con maquinaria o la exposición a partes móviles peligrosas siguen presentes en numerosos accidentes investigados. Y en el transporte terrestre aparecen con frecuencia riesgos relacionados con operaciones de carga, circulación o mantenimiento de vehículos.
Lo preocupante es que muchos de estos riesgos son perfectamente conocidos y técnicamente evitables. El problema no suele ser la ausencia de soluciones preventivas, sino la falta de una evaluación realista y actualizada de los peligros existentes.
Cuando la organización del trabajo falla, el riesgo se multiplica
Otro de los aspectos más relevantes del informe es el peso que tienen los errores organizativos en los accidentes mortales.
En numerosos casos se detectaron:
- Métodos de trabajo inexistentes o inadecuados
- Procedimientos inseguros
- Ausencia de supervisión
- Mala coordinación entre empresas
- Presión excesiva por tiempos de producción
- Mantenimiento insuficiente de equipos y maquinaria
Estos factores generan entornos donde el trabajador termina asumiendo riesgos innecesarios como parte de la rutina diaria.
Muchas veces el accidente ocurre durante tareas aparentemente habituales, precisamente porque el peligro acaba normalizándose. Cuando no existen procedimientos claros o estos no se supervisan adecuadamente, las probabilidades de error aumentan enormemente.
El informe también refleja cómo determinadas dinámicas empresariales, como la presión por terminar trabajos rápidamente o la falta de planificación preventiva, pueden acabar influyendo directamente en la materialización del accidente.
Los factores humanos no aparecen aislados
Uno de los errores más frecuentes al analizar un accidente laboral es centrar toda la responsabilidad en el trabajador accidentado.
El estudio del INSST muestra que las llamadas “conductas inseguras” suelen estar relacionadas con problemas previos de organización o prevención.
Entre los factores detectados con más frecuencia aparecen:
- Permanencia de trabajadores en zonas peligrosas
- Incumplimiento de normas de seguridad
- Utilización incorrecta de herramientas
- Uso indebido de maquinaria
- Actuaciones imprudentes
Sin embargo, el propio informe insiste en que estos comportamientos rara vez aparecen de manera aislada. En muchos casos están condicionados por:
- Falta de supervisión
- Ausencia de procedimientos claros
- Presión productiva
- Deficiencias formativas
- Entornos de trabajo inseguros
Es decir, detrás de muchas imprudencias existe una cadena de fallos organizativos previos.
La maquinaria continúa siendo un elemento crítico en los accidentes mortales
Los fallos relacionados con maquinaria y equipos de trabajo tienen un enorme peso en sectores como agricultura e industria.
El informe identifica situaciones recurrentes como:
- Ausencia de protecciones
- Resguardos defectuosos
- Accesibilidad a partes peligrosas
- Maquinaria utilizada fuera de las condiciones previstas
- Mantenimiento deficiente
En el sector agropecuario destaca especialmente la ausencia o deficiencia de sistemas antivuelco en tractores y maquinaria automotriz, un factor presente en numerosos accidentes mortales.
De hecho, el tractor agrícola aparece como uno de los agentes materiales más implicados en las muertes laborales investigadas.
La antigüedad de muchos equipos, el mantenimiento insuficiente o la eliminación de protecciones de seguridad para agilizar tareas siguen siendo problemas muy presentes en determinados sectores.
La falta de formación e información preventiva
Muchas empresas siguen entendiendo la formación preventiva como un simple trámite documental: cursos genéricos, contenidos poco adaptados al puesto, materiales desactualizados o formaciones que no verifican si la persona realmente ha comprendido los riesgos.
La correcta formación en prevención exige:
- Adaptar la formación al sector, al puesto de trabajo y a las tareas reales que realiza la persona trabajadora.
- Dar una formación de calidad, elaborada por técnicos de prevención y expertos que conozcan los riesgos específicos de cada actividad.
- Explicar riesgos reales y situaciones concretas, no contenidos genéricos alejados del día a día.
- Utilizar ejemplos prácticos basados en accidentes frecuentes o situaciones habituales del sector.
- Actualizar los contenidos cuando cambian los equipos, los procesos, la normativa o los riesgos.
- Asegurar que la formación sea comprensible, clara y adaptada al perfil del trabajador.
- Reforzar periódicamente los conocimientos, especialmente en actividades de mayor riesgo.
- Comprobar que la persona trabajadora ha entendido correctamente las medidas preventivas.
- Dejar constancia del aprendizaje y de la trazabilidad de la formación realizada.
El propio informe del INSST muestra que muchos accidentes mortales están relacionados con métodos de trabajo inexistentes o inadecuados, utilización incorrecta de maquinaria, incumplimiento de normas de seguridad, permanencia en zonas peligrosas o uso indebido de equipos y herramientas. Todos estos factores pueden reducirse significativamente cuando existe una formación preventiva de calidad.
Durante años se ha cuestionado la eficacia de la formación online en prevención de riesgos laborales pero, la digitalización permite hoy ofrecer formaciones más eficaces: accesibles desde cualquier lugar, actualizables, personalizables por sector y al trabajador y con sistemas que permiten verificar la comprensión del contenido mediante evaluaciones y seguimiento del aprendizaje. La realidad demuestra que, cuando está bien diseñada, puede convertirse en una herramienta extraordinariamente eficaz. Especialmente en sectores con alta rotación, dispersión geográfica o dificultades operativas, la formación digital permite llegar a más personas, reforzar contenidos de manera continua, repetir conceptos clave y garantizar la trazabilidad de la formación recibida. Eso sí, para que funcione, debe estar creada por profesionales que conozcan realmente los riesgos del sector.
El compromiso de Digital Preventor
Las empresas que ofrecemos formación en prevención —especialmente formación online— podemos y debemos ayudar a reducir la siniestralidad laboral. No basta con cumplir un requisito legal. Debemos asegurarnos de que la persona trabajadora comprende verdaderamente los riesgos a los que está expuesta y sabe cómo actuar de forma segura. En Digital Preventor trabajamos precisamente con ese objetivo. Nuestras formaciones están desarrolladas por especialistas con amplia experiencia en sectores como la construcción, la industria, el transporte o el ámbito agropecuario. Esto nos permite crear contenidos realistas, actualizados y adaptados a los riesgos reales que encuentran las personas trabajadoras en su día a día.
Los tipos de accidentes mortales más frecuentes según el sector
Aunque existen patrones comunes, cada actividad presenta riesgos especialmente característicos.
- En agricultura y ganadería predominan los atrapamientos y aplastamientos, los vuelcos de tractores, los accidentes con maquinaria agrícola, los golpes por animales y los contactos eléctricos o químicos.
- En construcción, las principales causas de muerte continúan siendo las caídas en altura, los desplomes, los golpes por objetos y los atrapamientos relacionados con maquinaria o estructuras.
- En la industria metálica y de productos minerales destacan los atrapamientos en máquinas, las proyecciones de partículas, los golpes y los contactos peligrosos con equipos industriales sin la protección adecuada.
- Por su parte, en el transporte terrestre aparecen con frecuencia accidentes relacionados con pérdida de control del vehículo, fatiga, presión de tiempos, deficiencias organizativas y mantenimiento insuficiente.
La prevención no puede limitarse al cumplimiento documental
Uno de los grandes mensajes que deja este informe es que la prevención eficaz no consiste únicamente en disponer de documentación preventiva o cumplir formalmente con la normativa.
Las empresas con menor siniestralidad suelen compartir varios elementos:
- identificación real de riesgos,
- procedimientos claros,
- supervisión efectiva,
- mantenimiento adecuado,
- cultura preventiva,
- y participación activa de los trabajadores.
La prevención solo funciona cuando se integra realmente en la organización del trabajo y en la toma de decisiones diarias.
Porque detrás de la mayoría de los accidentes mortales no hay mala suerte.
Hay riesgos conocidos, problemas detectables y fallos preventivos que, en muchos casos, podrían haberse corregido antes de que ocurriera el accidente.




