El 2 de enero de 2027 entra en vigor el Real Decreto 707/2026, que establece nuevas obligaciones de accesibilidad cognitiva también en el ámbito laboral. Una de ellas afecta directamente a la formación PRL. Para determinados trabajadores, la documentación deberá elaborarse en lenguaje claro y contar con una versión en lectura fácil.
El RD introduce otras medidas para el empleo relacionadas con la selección, los sistemas de fichaje, la comunicación, la documentación o los ajustes en el puesto. En este artículo nos centramos en las que afectan directamente a la formación PRL y de emergencias. Veremos a quiénes se aplican estas medidas y qué materiales deberán adaptarse.
¿A qué trabajadores se aplica?
El artículo 14.1 del RD establece que estas medidas se aplican a las personas trabajadoras con discapacidad intelectual y un grado de discapacidad reconocido igual o superior al 33 %.
Por tanto, no basta con tener reconocido un grado de discapacidad del 33 % o superior; debe existir también una discapacidad intelectual acreditada.
Qué exige el RD 707/2026 para la formación PRL
Para las personas trabajadoras a las que se aplica el artículo 14.1, la documentación empleada durante la formación PRL deberá estar redactada en lenguaje claro y disponer de una versión en lectura fácil. Esta última incorporará, cuando sea posible, apoyos visuales.
La misma exigencia se aplica a la documentación utilizada para formar sobre pautas de actuación y protocolos en caso de emergencia.
El Real Decreto distingue estas formaciones de otras que pueda ofrecer la empresa. En la formación general promovida por la empresa, las adaptaciones previstas en el artículo 14 deben facilitarse cuando el trabajador las solicite. En ese caso, la norma contempla documentación en lectura fácil y formatos alternativos al texto, como audio, apoyos visuales o herramientas tecnológicas.
Qué significa adaptar los contenidos
El Real Decreto distingue entre lenguaje claro y lectura fácil, y exige las dos cosas para la documentación utilizada en estas formaciones.
Lenguaje claro
El lenguaje claro busca que la información pueda encontrarse, comprenderse y utilizarse fácilmente, teniendo en cuenta quién va a leerla y para qué la necesita.
Por ejemplo, en lugar de: «será preceptiva la utilización de protección ocular durante la ejecución de la tarea», podríamos decir: «usa las gafas de protección siempre que realices esta tarea».
Lectura fácil
La lectura fácil es un método de adaptación que establece pautas de redacción, diseño, maquetación y formato, e incluye la validación de su comprensibilidad, es decir, comprobar con personas con dificultades de comprensión lectora que el contenido realmente se entiende.
Siguiendo con el ejemplo anterior, una adaptación podría presentar una única instrucción cada vez, destacar claramente la acción que debe realizarse e incorporar una imagen de las gafas de protección. Pero será el conjunto del documento y su proceso de adaptación y validación lo que permita considerarlo realmente una versión en lectura fácil.
Para elaborar textos en lectura fácil, el Real Decreto recomienda seguir las pautas de la norma UNE 153101, en su versión más actualizada o la análoga en vigor. Para el lenguaje claro, recomienda seguir las pautas de la UNE-ISO 24495-1, en su versión más actualizada o la análoga en vigor.
¿Qué debe tener preparado la empresa para el 2 de enero de 2027?
Si la empresa cuenta con trabajadores a los que se aplica el artículo 14.1, deberá asegurarse de que la documentación que utiliza durante la formación PRL y la formación sobre pautas de actuación y protocolos para casos de emergencia cumple las nuevas exigencias. En PRL, el trabajador debe poder comprender una instrucción, identificar un riesgo y saber qué hacer ante una situación de emergencia.
En la práctica, habrá que:
- comprobar que están redactados en lenguaje claro;
- preparar también una versión en lectura fácil
- e incorporar apoyos visuales cuando sea posible.
Para las empresas que externalizan su formación, cambios como este hacen especialmente importante contar con un proveedor que siga de cerca la normativa y pueda adaptar los contenidos y los recursos a las necesidades de sus trabajadores. En Digital Preventor trabajamos para adaptar nuestros materiales a las nuevas exigencias y normativas y ayudamos a nuestros clientes a aplicarlas.
Fuentes consultadas:




