Una máquina puede cambiar sin que nadie toque un tornillo. Imagina una máquina industrial instalada en la empresa. Funciona correctamente, tiene sus resguardos, sus dispositivos de seguridad y su marcado CE. Un día se actualiza su software. No se ha sustituido un motor, no se ha añadido ninguna pieza y, a simple vista, la máquina sigue siendo exactamente la misma. Sin embargo, esa modificación puede cambiar la forma en la que funciona y, en determinadas circunstancias, también afectar a su seguridad.
Esta es una de las cuestiones más interesantes del nuevo Reglamento (UE) 2023/1230 relativo a las máquinas, que será aplicable con carácter general a partir del 20 de enero de 2027. La seguridad de una máquina ya no puede entenderse únicamente como una cuestión de piezas, mecanismos y protecciones físicas: también hay que prestar atención al software y a los sistemas digitales que intervienen en su funcionamiento.
El 20 de enero de 2027 cambia el Reglamento de Máquinas
El Reglamento (UE) 2023/1230 sustituirá a la Directiva 2006/42/CE, incorporada al ordenamiento español mediante el Real Decreto 1644/2008. El nuevo marco europeo será aplicable con carácter general desde el 20 de enero de 2027.
No se trata únicamente de un cambio normativo. El nuevo Reglamento de Máquinas adapta las exigencias de seguridad a una realidad en la que los equipos pueden incorporar software, conectividad, sistemas autónomos y determinadas funciones basadas en aprendizaje automático. Esto obliga a tener en cuenta riesgos que hace unos años tenían mucha menos presencia cuando se diseñó la normativa anterior.
Cuando la seguridad también depende del software
Durante mucho tiempo, al pensar en la seguridad de una máquina, la atención se ha centrado principalmente en elementos físicos: resguardos, enclavamientos, dispositivos de parada, protecciones o partes móviles. Todos ellos siguen siendo esenciales, pero el Reglamento incorpora expresamente una realidad nueva: determinadas funciones relacionadas con la seguridad pueden depender también de sistemas digitales.
Por ejemplo, contempla componentes de seguridad cuyo comportamiento sea total o parcialmente autoevolutivo y que utilicen técnicas de aprendizaje automático para garantizar funciones de seguridad. Determinadas máquinas que incorporen sistemas de estas características están, además, sometidas a procedimientos específicos de evaluación de la conformidad.
La pregunta, por tanto, ya no es únicamente qué sucede si falla un componente físico. También habrá que plantearse qué ocurre si cambia o falla el comportamiento de un sistema digital que interviene en la seguridad de la máquina.
Una actualización de software puede ser una modificación de la máquina
Una de las novedades más relevantes del Reglamento (UE) 2023/1230 es el concepto de “modificación sustancial”.
Una modificación realizada después de que la máquina haya sido introducida en el mercado o puesta en servicio puede tener esta consideración cuando no estaba prevista o planificada por el fabricante, afecta a la seguridad, genera un nuevo peligro o incrementa un riesgo existente y hace necesarias nuevas medidas de protección significativas. Y aquí está uno de los aspectos que más merece la atención de PRL: esa modificación puede realizarse por medios físicos o digitales.
Por tanto, no debemos pensar únicamente en cambios como sustituir un motor, alterar un sistema mecánico o instalar un elemento nuevo. Una modificación del software también puede ser relevante si cambia el comportamiento de la máquina de una forma que afecte a su seguridad. Esto no significa que cualquier actualización de software convierta automáticamente una máquina en una máquina modificada sustancialmente. Será necesario analizar qué ha cambiado y qué consecuencias tiene para la seguridad.
Cuando sí existe una modificación sustancial, la consecuencia puede ser importante: quien la realiza puede pasar a asumir las obligaciones correspondientes al fabricante respecto de la máquina modificada, incluida la evaluación de la conformidad que resulte aplicable.
Si cambia la máquina, PRL también debería enterarse
Una máquina puede instalarse y comenzar a utilizarse en unas condiciones determinadas y, tiempo después, recibir una actualización de software, integrarse con otro sistema o modificar alguna función que interviene en su seguridad.
Si esos cambios pueden afectar a los riesgos, no deberían quedarse únicamente en mantenimiento, producción, ingeniería o el proveedor tecnológico. PRL necesita conocerlos para valorar si sigue siendo válida la evaluación realizada, si las medidas preventivas continúan siendo adecuadas o si es necesario modificar procedimientos, información o formación.
Además, la formación en PRL debe actualizarse cuando cambian las máquinas, los equipos, las tecnologías o los procedimientos de trabajo.
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Las instrucciones de las máquinas también cambian
El nuevo Reglamento introduce además cambios en la forma en la que pueden facilitarse las instrucciones de uso.
Estas podrán proporcionarse en formato digital, pero el fabricante deberá indicar cómo acceder a ellas y ofrecerlas de forma que puedan descargarse, imprimirse y guardarse en un dispositivo electrónico. De esta manera, deben poder consultarse incluso cuando se produzca una avería.
Las instrucciones digitales deberán permanecer accesibles en línea durante la vida útil prevista de la máquina y, como mínimo, durante diez años después de su introducción en el mercado. Además, si el usuario solicita las instrucciones en papel en el momento de la compra, el fabricante deberá facilitarlas gratuitamente en un plazo máximo de un mes.
El Reglamento mantiene también que las instrucciones deben ser claras, comprensibles y legibles y facilitarse en una lengua fácilmente comprensible para las personas usuarias en los términos establecidos por cada Estado miembro.
La información de seguridad también forma parte de la seguridad de una máquina. No basta con que exista un manual si las personas que necesitan utilizarlo no pueden comprenderlo o consultarlo cuando realmente hace falta.
¿Qué pasa con las máquinas que ya están en la empresa?
La llegada del 20 de enero de 2027 tampoco significa que todas las máquinas existentes tengan que adaptarse automáticamente al Reglamento (UE) 2023/1230.
El Reglamento incluye disposiciones transitorias para los productos que hayan sido introducidos en el mercado de conformidad con la Directiva 2006/42/CE antes de esa fecha. Por eso es importante no mezclar dos cuestiones diferentes: por un lado, las normas relativas a la comercialización y puesta en servicio de una máquina y, por otro, las obligaciones de la empresa respecto a la utilización segura de los equipos de trabajo.
Las empresas deberán seguir garantizando que los equipos que ponen a disposición de las personas trabajadoras sean adecuados y seguros conforme a la normativa que resulte aplicable a su utilización. El nuevo Reglamento de Máquinas no sustituye esas obligaciones preventivas.
Una máquina puede cambiar sin que lo parezca
Con máquinas cada vez más digitalizadas, conectadas y capaces de modificar determinados aspectos de su comportamiento, la prevención tendrá que prestar atención no solo a los riesgos mecánicos tradicionales, sino también a los sistemas que intervienen en su seguridad.
Ante una máquina seguimos necesitando preguntarnos ¿qué puede pasar si falla este componente?, pero tendremos que incorporar esta otra pregunta: ¿Qué puede pasar si cambia el comportamiento del sistema?
Ese cambio puede estar en una pieza, en un sensor, en un programa o en una actualización de software. En determinadas máquinas puede estar incluso relacionado con sistemas capaces de adaptar su comportamiento. La máquina puede seguir teniendo exactamente el mismo aspecto. Su comportamiento, sin embargo, puede haber cambiado. Y esa es una de las cuestiones que el nuevo Reglamento europeo de máquinas obliga a empezar a mirar de otra manera.
¿Qué debe comprobar PRL cuando llega una máquina nueva?
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