El alcohol forma parte de muchas situaciones sociales y, en ocasiones, su consumo excesivo está normalizado. Sin embargo, cuando sus efectos coinciden con la jornada laboral, pueden aparecer riesgos que afectan tanto a la persona que ha bebido como a quienes trabajan a su alrededor.
Conducir un vehículo, utilizar una máquina, trabajar en altura o manipular herramientas exige atención, coordinación y capacidad de reacción. El alcohol puede alterar estas capacidades, incluso cuando la persona no presenta signos evidentes de embriaguez.
Por eso, prevenir el consumo de alcohol en el entorno laboral también es una cuestión de seguridad y salud en el trabajo.
¿Qué dicen los datos sobre el consumo de alcohol en la población trabajadora?
Según la Encuesta sobre consumo de sustancias psicoactivas en el ámbito laboral en España 2019-2020, elaborada por el Observatorio Español de las Drogas y las Adicciones (OEDA), el 9,6 % de la población laboral declaraba haber consumido alcohol diariamente durante los últimos 30 días.
Los resultados muestran diferencias entre sectores. La construcción registraba el mayor porcentaje de consumo diario, con un 20 %, seguida de la agricultura, ganadería, pesca y actividades extractivas, con un 18,8 %. También se observaban consumos relevantes en transporte, industria y hostelería.
Aunque estos datos reflejan hábitos de consumo de la población laboral, no necesariamente consumo durante la jornada de trabajo, ayudan a comprender la importancia de abordar este riesgo desde la prevención. Además, en algunos entornos, como determinados establecimientos de hostelería o celebraciones relacionadas con el trabajo, la disponibilidad y aceptación social del alcohol pueden contribuir a que su consumo se perciba como algo inofensivo.
En estos sectores también es habitual la incorporación de trabajadores temporales. Cuando alguien se incorpora a un nuevo centro o cambia de puesto, es importante que conozca desde el primer día los riesgos de sus tareas, incluidas las consecuencias que puede tener el consumo de alcohol para su seguridad y la de sus compañeros.
El alcohol también es un riesgo para la seguridad laboral
Los efectos del alcohol no se limitan a una pérdida evidente de control. También puede reducir la capacidad de concentración y reacción, afectar a la coordinación de movimientos y alterar la percepción del riesgo. Todo esto puede poner en peligro tanto a la persona que ha consumido como a quienes trabajan con ella.
Pensemos, por ejemplo, en alguien que conduce una carretilla elevadora y debe reaccionar cuando aparece un peatón, en quien utiliza una máquina de corte o en un repartidor que trabaja en la carretera. Incluso en tareas habituales de hostelería, como manipular cuchillos o recipientes calientes, una disminución de estas capacidades puede aumentar el riesgo de accidente.
Además, hay algo que no siempre se tiene en cuenta: los efectos del alcohol pueden persistir varias horas después de haber dejado de beber. Por eso, evitar su consumo durante la jornada laboral no siempre es suficiente para garantizar que una persona se encuentre en condiciones de trabajar con seguridad.
¿Y si ocurre un accidente y el trabajador había consumido alcohol?
El hecho de que una persona haya consumido alcohol no exime automáticamente a la empresa de sus responsabilidades en materia de prevención de riesgos laborales. Si se produce un accidente, habrá que analizar qué ocurrió, qué medidas preventivas existían, si la persona había recibido formación adecuada y si las condiciones de trabajo eran seguras.
Por ejemplo, si un trabajador sufre un accidente utilizando una máquina después de haber bebido, también habrá que comprobar si la máquina disponía de las protecciones necesarias y si se habían adoptado las medidas preventivas exigibles. El consumo de alcohol no es suficiente para dar por hecho que toda la responsabilidad del accidente corresponde al trabajador. Esta dependerá de las circunstancias y de los incumplimientos que puedan acreditarse.
¿Qué pueden hacer las empresas para prevenir estos riesgos?
La prevención del consumo de alcohol no debería empezar cuando se detecta un problema. Existen medidas que permiten actuar antes:
- Informar y sensibilizar. Explicar cómo afecta el alcohol a la seguridad, desmontar falsas creencias y ayudar a reconocer situaciones de riesgo.
- Establecer normas claras. Definir las pautas sobre el consumo de alcohol y la aptitud para realizar tareas, especialmente las que pueden poner en peligro a otras personas.
- Revisar las condiciones de trabajo. Tener en cuenta factores como los horarios prolongados, el estrés o determinadas condiciones laborales que pueden relacionarse con el consumo problemático.
- Preparar a los responsables de equipo. Darles pautas para actuar cuando observan que una persona podría no encontrarse en condiciones de trabajar con seguridad, evitando juicios o actuaciones improvisadas.
- Ofrecer orientación y apoyo. Facilitar el acceso a recursos especializados cuando se detecten problemas relacionados con el consumo, respetando la confidencialidad.
La formación sobre alcohol y otras drogas sigue siendo una asignatura pendiente
La encuesta del OEDA recoge un dato especialmente significativo: el 59,2 % de la población laboral consideraba importante recibir información y formación sobre drogas, pero solo el 10,3 % afirmaba que esta medida se había llevado a cabo en su empresa durante el año anterior. Estos datos muestran una importante distancia entre la importancia que se concede a la formación y la que afirman recibir.
Informar sobre los efectos del alcohol y otras drogas, explicar cómo reconocer situaciones peligrosas y facilitar pautas de actuación son medidas que pueden ayudar a prevenir accidentes. Permite que las personas conozcan el riesgo y sepan cómo actuar. Y cuando hablamos de seguridad laboral, esa información puede marcar una diferencia importante.
Fuentes consultadas
Observatorio Español de las Drogas y las Adicciones (OEDA). Encuesta sobre consumo de sustancias psicoactivas en el ámbito laboral en España 2019-2020. Ministerio de Sanidad.
Delegación del Gobierno para el Plan Nacional sobre Drogas. (2023). Guía de buenas prácticas y calidad en la prevención de las drogodependencias y de las adicciones. Ministerio de Sanidad.
Observatorio Español de las Drogas y las Adicciones (OEDA). Informe 2025. Alcohol, tabaco y drogas ilegales en España. Ministerio de Sanidad, Delegación del Gobierno para el Plan Nacional sobre Drogas.




