Tus ojos trabajan contigo cada día. ¿Les estás dando la protección que necesitan?
Pasamos muchas horas utilizando pantallas, manipulando herramientas, trabajando con maquinaria o realizando tareas que requieren precisión visual. Sin embargo, pocas veces nos detenemos a pensar en los riesgos que estas actividades pueden representar para nuestros ojos.
Cada año se registran miles de lesiones oculares en los lugares de trabajo. Lesiones que van desde molestias y abrasiones leves hasta patologías graves que provocan daños permanentes e incluso ceguera. Lo importante es que muchas de estas lesiones pueden prevenirse o reducir su gravedad si se adoptan las medidas de seguridad adecuadas y se utilizan los EPI apropiados. Identificar los riesgos y conocer las medidas preventivas resulta esencial para evitar accidentes y reducir las molestias asociadas a la actividad profesional.
Accidentes oculares: un riesgo que no debemos subestimar
Los accidentes oculares suelen ocurrir de manera repentina y en numerosos sectores. Sobre todo en aquellos donde se manipulan sustancias y herramientas, como en la industria, la construcción, los laboratorios, los talleres mecánicos y la carpintería. En estos entornos los riesgos visuales se clasifican en:
- Riesgos mecánicos y físicos: proyecciones de partículas en suspensión como polvo, virutas de metal o madera, esquirlas y fragmentos de materiales duros que pueden llegar al ojo y provocar rasguños y abrasiones corneales.
- Riesgos químicos: salpicaduras de corrosivos, manipulación de disolventes, amoníaco, lejía o la exposición a polvos y vapores altamente irritantes capaces de provocar quemaduras oculares.
- Riesgos térmicos y de radiación: exponerse de forma prolongada a temperaturas elevadas y a radiación no ionizante puede generar quemaduras por soldadura y lesiones térmicas profundas.
La gravedad de una lesión depende del tipo de agente, la intensidad del contacto y la rapidez con la que se actúe. Por eso, no debemos considerar un accidente ocular como una simple molestia ni restarle importancia porque inicialmente parezca leve.
Desgaste y fatiga visual: cuando el trabajo pasa factura a tus ojos
¿Qué pasa en los puestos de trabajo en los que la amenaza visual no se manifiesta en forma de accidente traumático imprevisto?
No todos los riesgos visuales provocan una lesión inmediata. En muchas ocasiones, los problemas aparecen progresivamente debido a condiciones de trabajo y a la repetición de determinadas tareas. Esto ocurre en puestos de oficina y aquellos que utilizan pantallas de visualización de datos (PVD).
El uso prolongado de pantallas, la iluminación inadecuada, los reflejos, el esfuerzo para enfocar objetos pequeños o las tareas que requieren una atención visual continua pueden favorecer la aparición de fatiga visual.
Entre los síntomas más frecuentes se encuentran:
- Ojos secos, irritados o con sensación de arenilla.
- Visión borrosa temporal y cansancio visual acumulado.
- Dolor de cabeza y molestias alrededor de los ojos.
- Fotofobia.
- Dificultad para mantener la concentración.
Los factores que desencadenan estos riesgos son:
- Falta de descansos estructurados a lo largo del día.
- Iluminación deficiente o descompensada en el área de trabajo.
- Presencia de reflejos molestos sobre la pantalla.
- Postura corporal incorrecta respecto a la altura y distancia del monitor.
- Reducción drástica del parpadeo, lo que acelera la evaporación de la lágrima y agrava la sequedad ocular.
Es importante distinguir entre la fatiga visual, que puede mejorar al descansar o corregir las condiciones de trabajo, y los problemas oculares que requieren valoración profesional. Si las molestias son persistentes, intensas o aparecen cambios repentinos en la visión, debe consultarse con un profesional sanitario.
Medidas para prevenir los accidentes que afectan a la vista
Afortunadamente, la mejor forma de proteger los ojos es actuar antes de que ocurra el accidente. Para ello, es necesario aplicar medidas preventivas adaptadas a la actividad:
- Utilización de EPI adecuados, que cumplan los requisitos aplicables y lleven el marcado CE correspondiente, de acuerdo con el Real Decreto 773/1997 y el Reglamento (UE) 2016/425. Utilizar gafas de protección compatibles con la actividad y que ofrezcan la protección necesaria frente a impactos, partículas, salpicaduras y radiaciones. También emplear pantallas faciales cuando corresponda, como en aquellas operaciones en las que se generan proyecciones o salpicaduras.
- Mantener los equipos en buen estado. Las gafas y pantallas deben revisarse periódicamente. Si presentan cualquier desperfecto, deben sustituirse.
- Cuidar el orden y la limpieza. Un espacio organizado reduce la posibilidad de golpes, caídas y proyecciones accidentales.
- Aplicar la regla 20-20-20 para combatir la fatiga visual. Cada 20 minutos de trabajo frente a pantallas, mirar durante 20 segundos un objeto situado a unos 20 pies (aproximadamente 6 metros).
- Realizar pausas periódicas adaptadas a las características de las tareas y a la evaluación de riesgos.
- Parpadear con frecuencia y utilizar lágrimas artificiales.
¿Qué hacer si se produce un accidente ocular?
La actuación dependerá del tipo de lesión. Si entra una sustancia química en los ojos, debe iniciarse inmediatamente un lavado abundante con agua o con el medio indicado en las instrucciones de seguridad, sin retrasar la atención médica. Si existe un objeto clavado, una herida o un traumatismo importante, no debe intentarse retirar el objeto ni presionar el ojo: hay que solicitar asistencia sanitaria urgente.
Ante una exposición química o una lesión ocular, es fundamental seguir las instrucciones de emergencia del centro de trabajo y buscar atención médica cuando corresponda.
Fórmate para proteger tu vista
La prevención ocular requiere conocer los riesgos específicos de cada actividad y saber seleccionar y utilizar correctamente los equipos de protección.
Por ello, es necesario recibir formación sobre la utilización de equipos de protección individual y la prevención de los riesgos asociados al puesto de trabajo, incluida la protección ocular cuando estos riesgos estén presentes. Si el puesto requiere protección ocular, la persona trabajadora debe recibir obligatoriamente la información y formación necesarias para seleccionar, utilizar y mantener correctamente estos equipos.
En Digital Preventor ofrecemos formación en prevención de riesgos laborales adaptada a los riesgos específicos de cada puesto de trabajo, con contenidos que ayudan a identificar los peligros, conocer las medidas preventivas y aplicar buenas prácticas para proteger la seguridad y la salud de las personas trabajadoras.




