Se recomienda al menos una vez al año, aunque en sectores de mayor riesgo o con certificaciones específicas puede ser necesario realizarla con mayor frecuencia.
No es lo que dices, es cómo lo dices (y cómo haces sentir a quien lo escucha)
¿Te ha pasado? Una orden seca. Un email sin saludo. Una corrección delante de todo el equipo. Nada grave, en apariencia. Pero algo dentro se tensa, y el día ya no fluye...





