La deshidratación disminuye la presión arterial, genera fatiga y afecta negativamente la concentración, los reflejos y la coordinación. Todo esto incrementa la probabilidad de cometer errores que pueden causar accidentes laborales.
Formación continua en PRL: por qué la experiencia no elimina el riesgo
En muchas empresas, la formación en prevención de riesgos laborales se entiende como un punto de partida: se imparte al incorporarse al puesto y, a partir de ahí, se da...





