Deben enfriarse en menos de 2 horas hasta alcanzar 10 °C o menos, conservarse en refrigeración por debajo de 4 °C, y calentarse antes de su consumo a un mínimo de 74 °C en el centro del alimento. Se deben evitar tiempos prolongados a temperatura ambiente para prevenir la proliferación de microorganismos.
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La flexibilidad, la autonomía y la conciliación entre vida personal y laboral son, sin duda, algunos de sus grandes atractivos. Pero centrarse solo en los beneficios...





