Planificando menús flexibles según el calendario agrícola local, trabajando con proveedores de proximidad, formando al personal sobre rotación de productos e incorporando técnicas culinarias que respeten la estacionalidad (como escaldados, encurtidos o cocciones rápidas). Esto permite mantener creatividad y rentabilidad sin renunciar a la calidad ni sostenibilidad.
¿Qué productos conviene incorporar en la oferta gastronómica de otoño en un restaurante o comedor institucional?
Calabazas, setas, manzanas y peras. Son perfectos para sopas, cremas, guisos y repostería casera. Además, aportan sabores reconfortantes y colores...



