Planificando menús flexibles según el calendario agrícola local, trabajando con proveedores de proximidad, formando al personal sobre rotación de productos e incorporando técnicas culinarias que respeten la estacionalidad (como escaldados, encurtidos o cocciones rápidas). Esto permite mantener creatividad y rentabilidad sin renunciar a la calidad ni sostenibilidad.
El verdadero problema en PRL no siempre es técnico
Una de las paradojas más llamativas de la profesión del técnico de PRL es que su mayor desafío no suele ser la complejidad técnica del trabajo, sino las trabas y la...





