Siempre debe ser agua potable, sin contaminantes, y usada en condiciones higiénicas. En productos que no se cocinan posteriormente, como frutas frescas, el riesgo de transmisión de patógenos es mayor si se usa agua contaminada, por lo que el control debe ser aún más riguroso.
Mentoría y tutoría inversa: un intercambio de sabiduría
Actualmente, la coexistencia de hasta cuatro generaciones diferentes dentro de una misma organización supone un reto y, al mismo tiempo, una oportunidad única para...





