El deber de protección es incondicionado y casi ilimitado (arts. 14.2 y 15.4 LPRL), pero se detiene ante la imprudencia temeraria: si el daño deriva exclusivamente de una conducta temeraria e imprevisible del trabajador y el empresario cumplió sus obligaciones preventivas, puede quedar exonerado.
¿Sabías que el ruido puede hacerte enfermar? Cómo protegerse en un entorno ruidoso
El ruido en el entorno laboral no es solo una molestia, es un problema de salud que afecta a millones de trabajadores. Más allá de la pérdida de audición, la exposición...





