El calor obliga al cuerpo a gastar energía en regular su temperatura, lo que reduce la capacidad de concentración, provoca fatiga, somnolencia y reflejos más lentos. Estos efectos aumentan el riesgo de errores que pueden desencadenar accidentes, incluso sin que el trabajador lo perciba.
Mentoría y tutoría inversa: un intercambio de sabiduría
Actualmente, la coexistencia de hasta cuatro generaciones diferentes dentro de una misma organización supone un reto y, al mismo tiempo, una oportunidad única para...





