El calor obliga al cuerpo a gastar energía en regular su temperatura, lo que reduce la capacidad de concentración, provoca fatiga, somnolencia y reflejos más lentos. Estos efectos aumentan el riesgo de errores que pueden desencadenar accidentes, incluso sin que el trabajador lo perciba.
Dos personas mueren cada día en el trabajo. ¿Hemos normalizado el drama de la siniestralidad laboral?
La siniestralidad laboral es una tragedia persistente que, desafortunadamente, parece haberse convertido en parte del paisaje cotidiano. En los primeros seis meses de...





