Porque las actualizaciones (p. ej., cambios en ITC o reglamentos) pueden introducir nuevas obligaciones; no adaptarse genera incumplimientos y aumenta el riesgo jurídico.
No es lo que dices, es cómo lo dices (y cómo haces sentir a quien lo escucha)
¿Te ha pasado? Una orden seca. Un email sin saludo. Una corrección delante de todo el equipo. Nada grave, en apariencia. Pero algo dentro se tensa, y el día ya no fluye...





