Porque puede provocar intoxicaciones alimentarias que van desde molestias leves hasta enfermedades graves, especialmente en personas vulnerables como niños, embarazadas o ancianos. También puede generar sanciones y pérdida de reputación en negocios alimentarios.
No es lo que dices, es cómo lo dices (y cómo haces sentir a quien lo escucha)
¿Te ha pasado? Una orden seca. Un email sin saludo. Una corrección delante de todo el equipo. Nada grave, en apariencia. Pero algo dentro se tensa, y el día ya no fluye...





