Porque la población geriátrica tiene un sistema inmunitario debilitado, lo que incrementa el riesgo ante contaminaciones alimentarias. Además, muchas personas presentan patologías crónicas que agravan los efectos de una intoxicación. Una mala práctica en la manipulación puede tener consecuencias sanitarias graves en este entorno.
8 claves imprescindibles para desconectar en vacaciones y recuperar energía
Las vacaciones ofrecen algo que suele escasear durante el resto del año: tiempo para bajar el ritmo, tomar distancia y prestar atención a cómo nos sentimos. Sin...





