La Inspección de Trabajo y Seguridad Social de España y la Autoridade para as Condições do Trabalho de Portugal han puesto en marcha una campaña conjunta sobre riesgos emergentes derivados del cambio climático y de la economía circular.
La campaña se desarrollará durante un año, entre junio de 2026 y junio de 2027, y tiene como objetivo reforzar la protección de la seguridad y salud de las personas trabajadoras frente a fenómenos meteorológicos adversos y determinados riesgos vinculados a actividades de recogida, limpieza, tratamiento y valorización de residuos.
A quién puede afectar
La campaña puede ser especialmente relevante para empresas con actividad en sectores expuestos a riesgos climáticos o vinculados a la economía circular.
En particular, conviene prestar atención si la empresa desarrolla actividades de recogida y limpieza urbana, tratamiento o valorización de residuos, trabajos al aire libre, construcción, agricultura, servicios, logística, transporte o actividades industriales con exposición a calor, frío, lluvia, viento u otros fenómenos meteorológicos adversos.
Calendario de Action Weeks
Durante la campaña se intensificarán las actuaciones en determinadas semanas, denominadas Action Weeks. Según la información publicada por la Inspección de Trabajo, el calendario previsto es el siguiente:
Junio de 2026: riesgos ligados a la economía circular.
Julio de 2026: riesgos asociados al calor.
Octubre de 2026: riesgos asociados a lluvia y viento.
Diciembre de 2026: riesgos asociados al frío.
Estas fechas son relevantes porque permiten a las anticiparse y revisar con tiempo su documentación preventiva, protocolos y medidas de protección.
Las actuaciones inspectoras estarán orientadas a comprobar si las empresas están protegiendo correctamente la seguridad y salud de las personas trabajadoras frente a estos riesgos.
En particular, se prestará atención a cuestiones como:
- la correcta realización de las evaluaciones de riesgos;
- la adopción de medidas preventivas específicas frente a fenómenos meteorológicos adversos;
- adecuación de los equipos de protección individual a las condiciones de calor, radiación solar y riesgos específicos del puesto
- la existencia de protocolos de actuación ante emergencias climáticas;
- la actuación inmediata ante situaciones de riesgo grave e inminente;
- y la gestión preventiva de los riesgos asociados a actividades de recogida, limpieza, tratamiento y valorización de residuos.
Qué deben revisar las empresas
Ante esta campaña, las empresas deberían comprobar si sus evaluaciones de riesgos contemplan adecuadamente la exposición a calor, frío, lluvia, viento, tormentas u otros fenómenos meteorológicos adversos.
Pero no basta con que el riesgo esté identificado en un documento. Las medidas preventivas deben ser conocidas y aplicables en la práctica. Por eso, la formación y la información a las personas trabajadoras son especialmente relevantes: los equipos deben saber cómo actuar ante episodios de altas temperaturas, frío intenso, lluvia, viento u otras situaciones que puedan afectar a su seguridad.
Conviene revisar si existen medidas preventivas concretas, como adaptación de horarios, pausas, acceso a agua, zonas de sombra o descanso, equipos de protección adecuados, instrucciones claras para mandos y personas trabajadoras, y protocolos de actuación ante episodios extremos.
En actividades vinculadas a la economía circular, especialmente recogida, limpieza y tratamiento de residuos, será importante revisar los riesgos específicos del puesto, los equipos utilizados, la organización del trabajo, la formación preventiva y las medidas de protección frente a posibles exposiciones, sobreesfuerzos, riesgos biológicos, químicos, ergonómicos o derivados del entorno de trabajo.
También debería revisarse si los equipos de protección individual son adecuados para el trabajo y para las condiciones térmicas reales. En episodios de altas temperaturas, los EPIs pueden ser necesarios para proteger frente a radiación solar, quemaduras, riesgos mecánicos, químicos o biológicos, pero también pueden incrementar la carga térmica si no se seleccionan correctamente. Por eso, deben valorarse junto con el resto de medidas preventivas y no como sustituto de la organización del trabajo, las pausas, la hidratación, la sombra o la reducción de la exposición.
Formación e instrucciones claras: una medida clave
La formación no debería limitarse a una comunicación genérica. En este tipo de riesgos, es importante que las personas trabajadoras y los mandos intermedios sepan identificar señales de alerta, aplicar las medidas previstas y actuar ante situaciones de riesgo.
Por ejemplo, en episodios de calor, la plantilla debe conocer las pausas previstas, las medidas de hidratación, los síntomas de golpe de calor y el procedimiento de aviso. En trabajos expuestos a frío, lluvia o viento, debe saber qué equipos utilizar, cuándo detener una tarea y cómo comunicar incidencias.
La empresa debería poder acreditar no solo que ha evaluado el riesgo, sino también que ha informado y formado adecuadamente a las personas afectadas.
Anticiparse antes de la actuación inspectora
La Campaña Ibérica no debe verse solo como una campaña inspectora, sino como una oportunidad para revisar si la empresa está adaptando su prevención de riesgos laborales a nuevos escenarios de trabajo.
El cambio climático y la economía circular están generando riesgos laborales cada vez más visibles. Por eso, las empresas deberían revisar desde ahora si sus evaluaciones, protocolos, medidas preventivas y acciones formativas están actualizados, documentados y correctamente aplicados.
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La Inspección de Trabajo intensificará en julio el control del riesgo por calor
Qué puede revisar la Inspección de Trabajo ante el calor y otros fenómenos meteorológicos
Fuente consultada: Organismo Estatal Inspección de Trabajo y Seguridad Social, Campaña Ibérica sobre riesgos emergentes del cambio climático y economía circular.




