Porque la experiencia no garantiza conocimientos actualizados ni hábitos correctos de higiene. Sin formación, el personal puede cometer errores graves, como contaminación cruzada o mala conservación de alimentos, incluso si lleva años trabajando. La normativa exige formación específica, no solo práctica.
No es lo que dices, es cómo lo dices (y cómo haces sentir a quien lo escucha)
¿Te ha pasado? Una orden seca. Un email sin saludo. Una corrección delante de todo el equipo. Nada grave, en apariencia. Pero algo dentro se tensa, y el día ya no fluye...





