Debe conservarse en frío, estar dentro de su fecha de consumo preferente, y contener una cantidad adecuada de microorganismos vivos viables hasta su llegada al intestino. La cadena de frío y el correcto etiquetado son claves para asegurar su eficacia en entornos profesionales.
¿Qué documentación radiológica debe conservar la empresa?
Historiales dosimétricos, protocolos, registros de calibración, planes de emergencia e informes de incidentes.



