Deben figurar: nombre del fabricante, lote de producción, tipo de material, símbolo de uso alimentario (vaso y tenedor), condiciones de temperatura, compatibilidad con microondas, horno o congelación, si corresponde.
No es lo que dices, es cómo lo dices (y cómo haces sentir a quien lo escucha)
¿Te ha pasado? Una orden seca. Un email sin saludo. Una corrección delante de todo el equipo. Nada grave, en apariencia. Pero algo dentro se tensa, y el día ya no fluye...





