Inspecciones desfavorables, multas, pérdida de confianza del cliente, sanciones por parte de sanidad, y responsabilidad directa en caso de intoxicaciones alimentarias. Además, puede afectar la reputación del negocio.
No es lo que dices, es cómo lo dices (y cómo haces sentir a quien lo escucha)
¿Te ha pasado? Una orden seca. Un email sin saludo. Una corrección delante de todo el equipo. Nada grave, en apariencia. Pero algo dentro se tensa, y el día ya no fluye...





