Usar microondas sin remover el contenido, recalentar de forma desigual, no comprobar la temperatura interna, dejar el alimento en reposo sin conservarlo adecuadamente, y recalentar más de una vez el mismo plato. Todos estos errores aumentan el riesgo de intoxicación alimentaria.
No es lo que dices, es cómo lo dices (y cómo haces sentir a quien lo escucha)
¿Te ha pasado? Una orden seca. Un email sin saludo. Una corrección delante de todo el equipo. Nada grave, en apariencia. Pero algo dentro se tensa, y el día ya no fluye...





